En la última convocatoria, el bono para negocios de menos de 3 empleados llegó a 3.000 € y podía incluir un ordenador
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Ordenador para autónomos: comprar, renting o leasing, y qué mirar en el contrato

Con el Kit Digital cerrado, renovar el ordenador del negocio vuelve al bolsillo propio. Comprar, renting y leasing: ventajas, coste total y cláusulas del contrato que conviene revisar antes de firmar.

Escritorio de autónomo con portátil, calculadora y contratos impresos para decidir entre comprar, renting o leasing

La decisión que dejó el fin del bono digital

El 31 de octubre de 2025 terminaron las dos últimas convocatorias del Kit Digital: la del Segmento III y la de comunidades de bienes. Acelera pyme indica que las convocatorias del programa han finalizado. Renovar o ampliar el ordenador del negocio vuelve a ser, por tanto, una decisión que se paga con dinero propio, sin bono que la respalde.

La categoría «Puesto de trabajo seguro» ya planteó una versión de este dilema. Cubría hasta 1.000 euros del bono del Segmento III para un dispositivo que funcionaba por cesión: el agente digitalizador era el propietario durante los primeros doce meses y, al terminar esa fase, el autónomo podía quedarse el equipo pagando un valor residual de hasta el 15 por ciento del importe del acuerdo. Si no pagaba ese residual, el agente podía recuperar el equipo.

Esa experiencia resume el debate de fondo: propiedad frente a cuota mensual. Estas son las tres fórmulas que tienes hoy sobre la mesa y lo que conviene revisar en cada contrato.

Comprar el equipo y ser titular desde el primer día

Comprar significa ser titular del ordenador desde el momento del pago, al contado o financiado. La ventaja principal es el control total: eliges el modelo exacto que necesita tu oficio y no pagas cuotas indefinidas. El tratamiento fiscal de la compra —cómo se amortiza el equipo y qué ocurre con el IVA soportado— depende de tu régimen tributario: antes de decidir, confírmalo con tu gestor o en la web de la Agencia Tributaria.

Los inconvenientes pesan. Está el desembolso inicial, que puede rozar el ahorro de varios meses de un autónomo con ingresos irregulares. Y están la obsolescencia y las averías fuera de garantía, que corren de tu cuenta. Si el negocio cambia de rumbo y necesitas otro tipo de equipo, te queda en casa uno que quizá ya no encaja con lo que haces.

El renting, cuota mensual con servicios incluidos

El renting es un alquiler de larga duración. Pagas una cuota mensual y, a cambio, sueles recibir mantenimiento y asistencia; en muchos contratos, también sustitución del equipo si avería. No eres propietario. Que exista o no opción de compra al final depende de cada contrato: pregúntalo expresamente antes de firmar, porque condiciona el coste total y lo que ocurre con el equipo al terminar. El tratamiento fiscal de la cuota también conviene confirmarlo con tu gestor, igual que en la compra.

Su punto fuerte es la previsibilidad: cuota fija y cero gastos de reparación imprevistos; al renovar el contrato, además, puedes cambiar de equipo. Los riesgos están en la letra pequeña. Las penalizaciones por cancelar antes de tiempo pueden ser altas, y las renovaciones automáticas se activan si no avisas con antelación. Toca también leer las condiciones de devolución, exigentes con el estado del equipo y con los costes de recogida. Un renting mal firmado puede acabar costando más que la compra.

El leasing, alquiler con opción de compra pactada

El leasing, o arrendamiento financiero, es un contrato de cuotas mensuales con una diferencia clave: al final tienes derecho a comprar el equipo por un valor residual pactado desde el inicio. De las tres fórmulas, es la que más se parece al modelo de cesión del Kit Digital, donde el residual podía llegar al 15 por ciento del importe del acuerdo.

El tratamiento fiscal del arrendamiento financiero no es idéntico al del renting ni al de la compra, y depende de que el contrato cumpla los requisitos exigidos por la normativa vigente: antes de firmar, contrástalo con tu gestor o con la información publicada por la Agencia Tributaria.

La parte incómoda llega al comparar ofertas. La cuota mensual no dice nada por sí sola; para saber el coste total hay que mirar la comisión de apertura, el tipo de interés equivalente y el valor de la opción final.

ComparativaComprar, renting y leasing de un ordenador
ComprarRentingLeasing
PropiedadComprar: tuya desde el pagoRenting: no, es un alquilerLeasing: tuya si ejerces la opción final
PagosComprar: precio único o financiadoRenting: cuota mensualLeasing: cuotas mensuales más valor residual final
Mantenimiento y averíasComprar: a tu cuenta salvo garantíaRenting: suele incluirse en la cuotaLeasing: según contrato
Al final del contratoComprar: conservas el equipoRenting: devuelves el equipoLeasing: compras por el valor residual pactado
Opción de compraComprar: no aplicaRenting: según contrato, pregúntalo antes de firmarLeasing: sí, pactada desde el inicio

Fuente: http://www.acelerapyme.gob.es/kit-digital/puesto-de-trabajo-seguro

Qué mirar en el contrato antes de firmar

Sea cual sea la fórmula elegida, estas son las cláusulas que más disgustos provocan cuando no se leen a tiempo. La lista sirve además como guion para la llamada con el proveedor: si una respuesta no está por escrito, pídala por escrito antes de firmar.

  • Duración mínima del contrato y cuota mensual, con el IVA desglosado. La cifra que compares debe ser la cuota más impuestos, no solo la base.
  • Qué incluye exactamente la cuota en renting y leasing: mantenimiento, seguro, sustitución por avería y tiempos máximos de respuesta.
  • Condiciones de devolución del equipo: estado exigido, embalaje original, costes de recogida y penalizaciones por desperfectos considerados normales.
  • Penalización por cancelación anticipada y qué ocurre si cierras tu actividad antes de terminar el contrato.
  • Renovación automática: plazo mínimo de preaviso para no renovar y condiciones que se aplican en la renovación.
  • Valor de la opción de compra al final del leasing y, si el renting la ofrece, su precio.
  • Coste total del contrato: comisión de apertura, tipo de interés equivalente y, si financias la compra, la TAE en lugar de la cuota.
  • Garantía y soporte del fabricante, además de la vida útil estimada del equipo para el uso real que le dará tu negocio.

Cómo decidir: dos perfiles y una cuenta que hacer

Ejemplo hipotético A: una traductora autónoma que trabaja con un único portátil, le sacará varios años de uso y tiene facturación estable. Su candidato natural es la compra. Antes de decidir, que compare el precio al contado, el coste total de financiarlo (TAE incluida) y la suma de cuotas de un renting durante el mismo periodo: con esos tres números en la mesa, la elección es aritmética, no intuición.

Ejemplo hipotético B: un técnico de mantenimiento con dos empleados. Necesita tres portátiles resistentes, soporte rápido cuando un equipo se avería y renovación frecuente. Aquí el renting parte con ventaja, pero la cuenta no es solo de cuotas: que se pregunte cuánto le cuesta cada día sin equipo y qué cubre exactamente la cuota. Ese coste, aunque no aparezca en ninguna factura, es parte del precio real de cada fórmula.

El leasing encaja en un terreno intermedio: es la vía para quien quiere acabar siendo propietario sin afrontar el desembolso inicial, aceptando revisar con lupa el residual y los intereses.

Una última precisión. Hoy no hay convocatoria de Kit Digital abierta ni anunciada, y nadie puede confirmar que una futura ayuda vuelva a cubrir hardware con el modelo de cesión. Cualquier decisión de equipo debe sostenerse por sí misma, sin contar con un bono que hoy no existe. Las novedades, si llegan, se publicarán en los canales oficiales de Red.es y Acelera pyme.

Los ejemplos son orientativos y no implican que un proyecto sea subvencionable. La financiación depende de las bases y de la convocatoria aplicable.

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